
La creatividad que mostramos en la edad adulta tiene raíces profundas en la infancia. Desde chicos nuestra creatividad se ve moldeada por experiencias, estímulos y ciertas características individuales nuestras. Varios estudios han explorado qué factores en la niñez pueden predecir una mayor capacidad creativa en la vida adulta. Este es un dato muy valioso ya que podemos usarlo para aplicarlo con nuestros hijos.
Gardner (1995) sugiere que los niños que tienen más probabilidades de desarrollar habilidades creativas, son aquellos que crecen en entornos donde se fomenta la exploración y el pensamiento divergente, este último implica fomentar la generación de ideas y soluciones creativas para resolver los problemas.
Ypenburg y Blumen (1997) enfatizan el papel de la autonomía infantil y la resolución de problemas. Su investigación encontró que los niños a quienes se les permite tomar decisiones por sí mismos y resolver conflictos sin la intervención constante de los adultos, además de experimentar con soluciones no convencionales, desarrollan una mayor capacidad de pensamiento innovador en la adultez. También señalan que la curiosidad innata, cuando se refuerza en lugar de reprimirse, actúa como motor del desarrollo creativo.
Te doy tres ejemplos prácticos de como podrías fomentar esto en tus niños:
Permitirle construir cosa con materiales diversos: En vez de darle juguetes con instrucciones fijas como bloques con guías específicas, proporcionale materiales como cartón, cuerdas, telas, botellas recicladas, cinta adhesiva, cola blanca etc. La consigna es simple, podés decirle que construya algo que resuelve algún problema cotidiano como un portalápices para sus lápices tirados, un organizador para las cuentas de sus collares, una casa para su mascota, una papelera decorada para los restos de sus papeles, una cama para las muñecas o para los dinosaurios, hay un sin fin de posibilidades. Es importante que el niño también ayude a limpiar luego con tareas acorde a su edad. Si es grandecito puede limpiar la mayor parte de lo que ensucia. Con esto vas a estar fomentando la autonomía, el pensamiento flexible y la capacidad de probar soluciones diferentes.
Permitirle resolver conflictos sin intervención directa del adulto: Supongamos que quiere el mismo juguete que su amiguito. En lugar de intervenir y decirles que compartan o que esperen su turno, preguntarles como podrían resolver esta situación. Darles tiempo para pensar, podría salir algo inusual como por ejemplo armar una historia juntos con el juguete, te sorprendrá lo que puede salir de esas cabecitas.
Cocina experimental sin receta
En lugar de seguir recetas tradicionales al pie de la letra, animalos a crear su propio plato con los ingredientes disponibles. Pueden combinar sabores inesperados o usar técnicas improvisadas para lograr sus objetivos (por ejemplo, hacer un postre sin azúcar usando frutas como endulzante natural). Este ejercicio no solo estimula la creatividad, sino también la capacidad de adaptación y exploración sin miedo al error.
Estos escenarios permiten que los niños desarrollen autonomía, tolerancia a la incertidumbre y confianza en su capacidad para encontrar soluciones novedosas, cualidades esenciales para la creatividad en la adultez.
Referencias
Gardner, H. (1995). Estructuras de la mente: La teoría de las inteligencias múltiples. Fondo de Cultura Económica.
Ypenburg, R., & Blumen, M. (1997). Early predictors of adult creativity: The role of autonomy and problem-solving in childhood. Creativity Research Journal, 10(3), 215-230.